Exigir y presionar para tener una «experiencia espiritual» puede producir, y a menudo lo hace, el efecto contrario. Puede alejar la experiencia de ti en lugar de acercártela. El dicho: «Suéltalo y deja que Dios se encargue», es simplemente otra forma de decir: «Relájate y ten paciencia», y cuando sea correcto y beneficioso para ti, tendrás tu «experiencia espiritual».
John-Roger, DCE
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